Historia de la lucha libre mexicana


Historia de la lucha libre mexicana

 

El origen de la lucha libre en México se remonta a épocas antiguas. Se cree que este deporte llego a la República en la invasión francesa de 1862 a 1867, como una exhibición extranjera de lucha olímpica y grecorromana.
También se tiene registro de una variante durante el porfiriato, donde compañías extranjeras de espectáculos trajeron esta disciplina entre sus presentaciones.


Pero la lucha libre como la conocemos, se formalizo el 21 de septiembre 1933 como la primera función de lucha libre en la Arena México en un combate entre el mexicano Yaqui Joe y el californiano Bobby Sampson.
Después de la victoria del mexicano se habilito un gimnasio a un lado de la Arena, para después convertirse en la Escuela de Lucha Libre, donde nació la lucha libre que tanto nos gusta en la actualidad.
          La lucha libre mexicana, encontró popularidad como una forma de deporte, a principios           del siglo XX. En 1933, el llamado padre de la lucha libre, Salvador Lutteroth González,             creó la Empresa Mexicana de Lucha Libre (hoy conocida como Consejo Mundial de                 Lucha Libre) y comenzó a promover peleas en todo el país.
Una de las cosas más importantes en este deporte, son las máscaras, su historia supuestamente se remonta a 1934. Se dice que un luchador llamado El Ciclón Mackey le encargó a Don Antonio Martínez que le hiciera una máscara para su próxima pelea ya que no quería que le reconocieran.


El luchador encargó una máscara que le cubriera la cara, pero que a la vez le fuera cómoda para luchar y esta resultó ser un gran éxito y dejó una huella indeleble en la historia de la lucha libre. La tienda original de Don Martínez todavía existe hasta el día de hoy y se puede encontrar cerca de la Arena México de la Ciudad de México.
Sin embargo, el verdadero amor por la lucha libre en la cultura mexicana dominante no llegó hasta la Edad de Oro de la Lucha Libre en los años 50 y 60, y probablemente fue estimulado por la gran popularidad de El Santo, uno de los luchadores mexicanos más legendarios y queridos.

Este nunca fue desenmascarado y reveló su verdadera identidad al público poco antes de su muerte en 1984 y posteriormente fue enterrado con su máscara plateada de marca registrada.

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